jueves, 4 de julio de 2013

Retorcido. Lucas Moreno. Cuento.





Lucas Moreno nace en 1983, en Luján y en el clímax de la democracia. A los tres años lo desarraigan y lo llevan a Salta, donde el colonialismo sigue de moda. Su adolescencia es espantosa y finge estar loco en el último año del secundario para no estudiar. Lo logra gracias a una psicopedagoga infradotada.
A los diecinueve años llega a Córdoba y estudia Letras Modernas porque es una carrera con sus mismas iníciales. Termina todas las materias y se retrasa con una tesis sobre el suicidio.
Finalizando la carrera, descubre su facilidad para hacer el ridículo y se convierte en animador de eventos culturales, como Circo Invisible. Esto también lo empuja hacia el mundo de la performance, donde encuentra su plenitud en el colectivo artístico Piña Azteca. Allí, entra varias actividades, monta castillos inflables en lugares públicos, intercambia cabezas de animales y ata a gente con sogas.
Participa como columnista en revistas: CosmoLit (de moda), Árbol de Jítara (académica) y Es lo que hay (literaria).
Como desconfía de su destreza como escritor, incursiona en el arte fotográfico. Comienza a narrar con imágenes y crea la trilogía del Documento Gráfico, un blog alucinante y de visita obligatoria.
Actualmente estudia cine y si uno busca en el under de los cortos cordobeses, puede encontrarse a Lucas Moreno en algún papel bochornoso y sobreactuado.


Contratapa


Pocas veces surgen autores con un sentido del humor tan extremo y desconcertante. Los cuentos de Retorcido producen una risa incómoda, indignada. Las peores atrocidades están narradas con alegría y despreocupación. Uno queda paralítico ante este tornado patológico, sin saber qué hacer con el texto. Lucas Moreno se convierte, sin dudas, en un exponente brutal de lo tragicómico.

Lucio Moretti
Autor de Ondulado








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